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Ciao Massimo

Dicen que da igual de qué color esté pintada una Ducati. Una Ducati siempre es roja.

Hace ya unos cuantos años que el autor de este modestísimo blog se quedó embobado viendo pasar una moto negra mate que bramaba como las trompetas de Jericó y pasaba fugazmente junto a la Pirámide de Testaccio perdiéndose en el Viale Aventino dirección Circo Massimo. Ese día me enamoré de la Ducati Monster -diseñada por Miguel Ángel Galluzzi– en particular y de las motos italianas en general.

Ha muerto Massimo Tamburini. El padre de las más hermosas de estas criaturas. Y este blog ya va, definitivamente, a la deriva.

Verán, si hago caso a Google Analytics, una gran parte de ustedes leen este blog desde Valladolid. Por ello sabrán perfectamente que el primer fin de semana después de Reyes en esta ciudad se reunen unos cuantos miles de motos con sus respectivos moteros y moteras a tomar el fresco.

Valladolid en Enero: motos y frio luz10

Valladolid en Enero: motos y frio

En la acera de Recoletos tras el impresionante desfile de banderas se aparcan algunos de estos miles de motos. Durante años he buscado ver en vivo y, si había suerte, escuchar el sonido grave de estas máquinas al arrancar: las hijas de Tamburini.

Y es que ninguna otra es como ellas. Las otras no poseen esa belleza salvaje y desatada. Las otras no tienen ese poder de atracción y de seducción absolutamente hipnóticos. Las otras no te hacen perder la cabeza de manera inexplicable. Las otras no son, ni remotamente, como ellas.

mv agusta f4 luz10 tamburini

Que no me entere yo que pasa hambre…

Entonces, como quien encuentra un trébol de cuatro hojas, un billete de cincuenta en la acera o el Santo Grial, una sonrisa pícara  se esboza en la cara del motero fetichista al distinguir la silueta de una Ducati 916, una Paso, de una Mv Brutale o, sobre todo, de la obra de arte que es la Mv Agusta f4. En mi opinión, el artilugio de dos ruedas más bello jamás diseñado por el hombre.

Y es que uno está muy contento con su Monster y no la cambiaría por nada… pero poder probar, siquiera una vez, la sensación de estar a lomos de una f4 1000 312 -por ejemplo- debería ser un derecho constitucional inalienable para todo motero de bien.

mv agusta f4 tamburini luz10

Tampoco iba a pasar nada…

Como les decía, la f4 es, posiblemente, la obra cumbre de Tamburini, pero no es la única.

Este genio comenzó por crear en la década de los 60 la imprescindible marca Bimota. Querían alcanzar, sencillamente, la excelencia sobre las dos ruedas… y posiblemente no se quedaron muy lejos de conseguirlo.

Tras dejar Bimota ficha por Cagiva, quien había adquirido Ducati. Para la marca de los motores en V a 90º crea la Paso y poco después se saca de la manga la que con toda seguridad es la Superbike por excelencia, la moto que devolvió a la vida a la marca de Borgo Panigale. En definitiva, una de las motos más míticas de la historia: La Ducati 916. Es en estos años cuando Galluzzi, quien había estado aprendiendo del Maestro, bajo su protección y tutela, crea la Monster.

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20 años no son nada. Que vivan los ’90

Paralelamente, para Cagiva diseñó la Freccia y la Mito. Los 90 han sido unos años maravillosos en aspectos tan dispares como el diseño de motos, de bicicletas o, incluso, la música. Efectivamente, servidor de ustedes se declara absolutamente fan de todo lo surgido en esa década mágica.

La coronación definitiva de Massimo se produjo en MV Agusta, también perteneciente a Cagiva. La marca-mito pudo acoger dos diseños que en principio estaban destinados a llevar el logo de Cagiva pero que afortunadamente pudieron disfrutar del glamour y de la historia de Mv. Dos modelos sencillamente apabullantes para su época y que hoy, más de 10 años después, siguen siendo un referente que año tras año otros tratan de imitar pero que nadie podrá igualar. Estamos hablando de la Mv Agusta Brutale, una naked salvaje, rotunda, preciosa y su majestad la f4 de la que es casi imposible decir nada so pena de quedarse corto y no hacer justicia a esta maravilla.

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Su majestad la f4

Tamburini dejó el grupo Cagiva en 2008 y jamás volvió a diseñar motos. 6 años depués nos ha dejado este genio que tenía un talento inigualable al igual que otros que han ido saliendo en otras entradas de este humilde blog: Prouvé, los Eames, Aalto… no se crean que me tiembla el pulso al equiparar a todos estos Maestros con Massimo. Cada uno en lo suyo fueron tocados por la varita mágica que de vez en cuando otorga a algunos seres humanos un don que los hace excepcionales e inimitables.

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Bellissima

Ci vediamo, Massimo, è stato un vero piacere averti conosciuto.

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Uno no pierde la esperanza de catar un día una Tamburina, aunque solo sea un rato…. La Monster lo entenderá.

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Con la desaparición de JJ Cobas y Massimo Tamburini nos quedamos sin las dos mentes más innovadoras en el mundo de las dos ruedas con motor.

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Una Ducati tiene que sonar a termignoni y a embraque en seco. uséase, como en este video:

 

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Un texto y algunas fotografías -busque la marca de agua-  originales de su fiel y seguro servidor © Pedro Iván Ramos Martín

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Los que vamos en moto podemos parecer un poco macarras, pero en el fondo somos gente de buen corazón y por eso nos gusta que compartan lo que escribimos… y que citen la procedencia de las imágenes si las usan.

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