manos luz10

mi-me-mi-ma-no

¿Alguna vez se han sorprendido a ustedes mismos mirándose al espejo y pensando contrariados «vaya, así que ése -o ésa, o eso según las circunstancias personales de cada cual- soy yo»?

A mi me acaba de pasar.

Es extraño. De repente ves a alguien que está ahí, al otro lado del espejo. Que te mira inquietante e inquisitorialmente. Que te resulta familiar y que, en el fondo, sabes que eres tú. Pero te resulta(s), en parte, desconocido.

Tras un primer shock metatrascendental decidí analizar lo que tenía delante. Aparentemente era un ser humano como tantos otros seres humanos. Dotado de cabeza, tronco y extremidades.

¿Se han parado a pensar en ello? es muy probable que usted, como yo y como el hombre de dentro del espejo, tenga ojos y nariz y boca. Y también piernas -habitualmente dos- que terminan en sendos pies. También tendrá brazos y, al final de ellos, tendrá manos, una más diestra y una más siniestra. Podemos considerarnos afortunados. No todos los seres humanos están tan bien dotados como ustedes y como yo.

¿Han probado a mirarse las manos?

Háganlo.

mano 01 luz10

mano luz10

Descubrirán que responden a sus órdenes: ábrete, ciérrate. Coge esto, ráscame la nariz… las manos son fieles sirvientes.

Hay manos que son virtuosas y saben dibujar, tocar un instrumento o acariciar de forma que el ser acariciado se estremezca. Son manos dotadas con un don y su propietario es, sin duda, un tipo afortunado.

Como envidio a esos cabrones.

Mano Mateo luz10

Mano Mateo

Todas las manos, incluso las más torpes con dedos gordos y uñas roídas y pelos en los dedos y callos en las palmas y nula sensibilidad son realmente útiles. Deberían sentirse muy orgullosos de tener manos, sin duda uno de los mayores logros de la naturaleza en miles de millones de años de evolución.

Eduardo Chillida, quien como ustedes y como yo, tenía manos; sentía un íntimo e intensísimo interés por ellas. Las dibujaba con la mano izquierda siendo diestro y le fascinaban por que con ellas se podía atrapar ese espacio vacío que dio sentido a su vida y a su obra.

«No hablo del espacio que esta fuera de la forma, que rodea al volumen, y en el cual viven las formas, sino que hablo del espacio que las formas crean, que vive en ellas y que es tanto más activo cuanto más oculto actúa».

(Eduardo Chillida, muy formal)

Manos sabias

Manos sabias

Aquí en Valladolid hay una esculturita de Don Eduardo estúpidamente ninguneada y una de las experiencias más místicas de quien escribe estas líneas tuvo lugar en el Peine del Viento un día de temporal. Mejor dicho, una noche de temporal:

Si han visitado la capital Donostiarra e hicieron como yo y, después de cenar un colosal chuletón, se tomaron unos gin tonics en el fabuloso edificio que es el Club Náutico espero que sus anfitriones, al igual que hicieron los míos, les llevasen al Peine del Viento.

De noche. Sin iluminar. Sin luna.

En una completa oscuridad, simplemente oyendo y sintiendo el batir del mar embravecido y el bufar del aire y el agua saliendo por los conductos que allí dejó Peña Ganchegui en su mejor obra.

Si lo hicieron, supongo que les pasaría como a mí y, cerrando los ojos, descubrirían, sin verlo, ese vacío que atrapan las figuras de Chillida.

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El vacío, atrapado

Los más fieles recordarán el anterior post en el que les hablaba de lo fenomenológico y de un autor, Martin Heidegger. Pues miren ustedes por dónde, vuelve a salir a colación, de manera totalmente inesperada, en esta entrada inclasificable.

«¿Qué devendría del vacío del espacio? El vacío aparece a menudo tan sólo como una carencia. El vacío sería entonces como la carencia por colmar espacios huecos e intra-mundanos. Sin duda el vacío está relacionado justamente con las peculiaridades del sitio y por eso no es una carencia sino una creación.»

(Martín Heidegger, otra vez en Luz10)

El mundo sigue girando.

Y yo con él.

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Piensen en lo que podría sufrir el autor, con toda esa sensibilidad que acarrera con sigo mismo, si ustedes usasen las fotos de esta entrada sin citar su procedencia. Citen y serán felices.

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Un texto y fotografías originales de su fiel y seguro servidor © Pedro Iván Ramos Martín

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One thought on “mi-me-mi-ma-no

  1. a mi eso de mirarme y resultarme desconocido alguna vez me ha pasado, pero con quien más lo recuerdo ha sido con mis padres, esos extraños seres de los que has salido y a los que en teoría deberías de parecerte. pues eso (-y este es mi padre? fijate…, el mismo que casualmente tiene una foto en una publicación posando con la escultura de chillida en san pablo)

    good job pete

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