finn juhl luz tumbado a la bartola

Al Finn, Juhl.

Hoy, decidido a retomar las riendas del blog, les voy a hablar de Finn Juhl. Así, en general.

Verán, después de haber escrito un articulito para el imprescindible blog de Stepien y Barno y comenzar una colaboración con el magazine digital Nex Valladolid por alguna extraña causa, llevo toda la semana con cuerpo de jota nórdica. Así que vamos a hacer una breve reseña de este arquitecto danés que quizás sea menos conocido que otros coetáneos suyos, también escandinavos, pero tiene una importancia tremenda en este jaleo del diseño de muebles.

Finn Juhl nació en la fría capital de Dinamarca en 1912.

Años después y con unas circunstancias personales un tanto particulares -se crió con un padre autoritario pues su madre murió a los pocos días de su nacimiento lo que le hizo tener un carácter tremendamente independiente- obtuvo el título de arquitecto. Pero no es precisamente en su faceta como arquitecto en la que destacó. Juhl fue un maestro del diseño de muebles y del interiorismo.

Intermedio:

Futuras generaciones de arquitectos que cuando salgáis de la Escuela al ver el estado real de la profesión vais a alucinar pepinillos – ¿no está de moda lo vintage?, pues usad expresiones vintage, leñe-: hay vida más allá de hacer grandiosos proyectos, construir anodinas viviendas, o hacer ITEs. Incluso si sois lo suficientemente buenos, como el caso de nuestro protagonista o de Patricia Urquiola, por poneros un ejemplo cercano y actual, saldréis hasta en los papeles si eso era lo que os preocupaba.

Fin del intermedio.

Bien, una vez más estoy divagando y, además, tuteando al personal. Discúlpenme.

Decíamos que en lo que el joven Finn era bueno era en el tema del diseño de muebles. Comenzó diseñando y produciendo algunos artículos para uso propio. En 1937 comienza a colaborar con el ebanista Niels Vodder conociendo así el oficio, la labor artesanal que solo unas manos expertas y educadas pueden conseguir. Al contrario de lo que hicieron otros maestros que investigaron sobre la industrialización, la posibilidad de repetición seriada y el abaratamiento de costes, Juhl investigó justo en la dirección opuesta: la tradición artesanal del ebanista. Por ello sus trabajos son tremendamente elaborados y precisan de una enorme pericia técnica por parte del carpintero para poder obtener el resultado deseado.

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Esto no lo hace cualquiera

Las formas suaves y sensuales de sus diseños le convirtieron en un pionero en ese tipo de trazados orgánicos, amables, curvos que, junto con otros compatriotas de oro como Arne Jacobsen, Hans Wegner o Borge Mogensen, forjaron la seña de identidad del diseño danés.

De esto hace unos 70 años y hoy en día diseñadores como Jaime Ayón se inspiran profundísimamente -por decirlo de una forma suave- en esta reinterpretación de la tradición ebanista danesa para dar forma a sus creaciones para Fritz Hansen.

Una de las señas de identidad de los diseños de este maestro danés, como puede verse en el sofá Favn de Fritz Hansen (¿2012?)… digo… en el sofá Poet de Finn Juhl (1941) es la de crear una cuna con el asiento y respaldo -tapizados-  que flotan sobre las patas -desnudas- de madera maciza.

Un sofá inspirador: el Poet

Un sofá inspirador: el Poet

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Un sofá inspirado: el Favn

 

Un excelente ejemplo de diseño artesanal solo al alcance de los ebanistas más capacitados para llevar a la madera a su límite material es su famosa y escultural Chieftains Chair.

La escultura hecha silla. luz10

La escultura hecha silla.

Y si Jacobsen tenía un Swan (1958), Juhl tenía, mucho antes, un Pelikan (1940).

Un pelícano con más años que un cisne luz10

Un pelícano con más años que un cisne

Finn Juhl no alcanzó el reconocimiento de sus iguales Hans Wegner o Borge Mogensen seguramente debido a la radicalidad de sus propuestas.

En la década de los 50 tras un rotundo éxito en la Trienal de Milán, dio un paso adelante y comenzó a ser conocido y respetado a nivel internacional. El espaldarazo definitivo lo recibió con el encargo del interiorismo de la sala del consejo de las Naciones Unidas.

Es en esta época cuando comienza a diseñar objetos cotidianos e, incluso, piezas de cerámica, vajillas o frigoríficos.

Durante los ’60 y ’70 sus diseños perdieron interés para el gran público, teniendo un repunte en la década de los ’80 y ’90.

Recientemente, en 2010, y como El Cid campeador, después de muerto, Juhl volvió a ganar un premio por uno de sus diseños. Fue en 2010 el Wallpaper Design Award a la mejor reedición por uno de sus sofás.

 

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En la década de los 50 fue Juhl quien abrió las puertas de la exportación del llamado Diseño Danés con notable éxito a nivel mundial.

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La viuda de Juhl, quien falleció en 1989, se puso en contacto con Onecollection a finales de los años 90 para fabricar los diseños de su marido. Desde entonces son quienes producen los originales de Finn Juhl.

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Un texto original de su fiel y seguro servidor © Pedro Iván Ramos Martín. Fotografías extraídas de finnjuhl.com y fritzhansen.com 

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Compartan esta entrada y hagan que Juhl sea casi tan famoso como Jacobsen, Wegner o Mogensen. La historia del diseño industrial se lo agradecerá.

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4 thoughts on “Al Finn, Juhl.

  1. Magnifico post, rinde un merecido homenaje a este genial diseñador, muy personal y desde luego inspirado en las forma de la naturaleza. Me encanta que hablas de su complicidad con el ebanista, de su colaboración con quienes tenían que fabricar sus creaciones, como buen dices complejas en sus ensambles, sobretodo.
    Desde hace un par de años he replicado su Poeten y últimamente su Pelicano, me he empeñado en «resucitar» a esta pieza olvidada, difícil de encontrar en las revistas de decoración y casi como maldita, pero desde luego original, diferente, valiente y audaz.

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