viaje a Paris 2008 luz10 lc4

Tardaba en llegar: Le Corbusier LC4

El sábado pasado, poco antes de la hora en la que había quedado a cenar con unos amigos -lo reconozco, arquitectos todos, pero buena gente en el fondo- correteaba yo -muy digno, eso siempre- por Valladolid cuando me torcí un tobillo -el izquierdo, para más señas-.

Más concretamente, lo que me hice fue un esguince. Les cuento la secuencia de hechos: puse el pie donde no debía, sufrí un intensísimo dolor,  juré en arameo con blasfemias que incluso desconocía, me puse de muy mal humor pero al comprobar que mi pié seguía en una posición aparentemente normal justo al final de la tibia y el peroné pensé que podía haber sido peor. Así que humillado y derrotado por una baldosa mal colocada con hielo, una venda y antiinflamatorios confío en que en no mucho pueda volver a estar dando brincos y requiebros por doquier.

Mientras mi plan surte efecto, decidí ver cual podía haber sido el ligamento implicado en tan doloroso incidente… y ahí estaba: el Ligamento Calcaneo Astragalino. Alias LCA, que es parecidísimo a LC4 así que no se si por dicha o por desdicha ya tenía tema para otro post en luz10 -este-

Verán, en 1887 en un pequeño pueblo suizo nació un niño rollizo y desdentado -como todos los niños suizos, vaya- que con el transcurrir de los años revolucionaría el concepto de Arquitectura y nos pondría a todos de patitas en lo Moderno. El chaval adoptó el nombre artístico de Le Corbusier y, como decíamos, se puso a revolucionarlo todo. Incluso el diseño industrial.

Como es de esperar en un blog como este, tendremos más ocasiones de hablar del Corbu. Hoy nos centraremos en una de sus piezas más conocidas: la chaise Longue à reglage continu LC4.

LC4 tapizada en piel de potro en la Villa La Roche, París

LC4 tapizada en piel de potro en la Villa La Roche, París

En los años 20 Le Corbusier compartía estudio con su primo Pierre Jeanneret, uno de sus más estrechos colaboradores. En estas, hacia 1927, Charlotte Perriand, joven y deslumbrante diseñadora contactó con ellos y comenzaron una fructífera relación que puso patas arriba el concepto de mobiliario que tenían hasta entonces en el estudio de la Rue des Sèvres. Los conceptos de fabricación industrializada, funcionalidad y el uso de materiales como el acero se convirtieron en el leitmotiv del mobiliario allí diseñado.

Charlotte, recuperándose de un esguince

Charlotte, recuperándose de un esguince

Puede que el máximo exponente de estas ideas sea, precisamente, la LC4. Una pieza ligera, dinámica y moderna conformada por dos piezas independientes: la base, un caballete metálico lacado en negro -estática- y la cuna realizada en tubos de acero cromado donde se anclan las cinchas que soportan la colchoneta tapizada en piel y el reposacabezas. Esta cuna se desliza sobre la base permitiendo que el afortunado poseedor de icono del diseño del S. XX pueda adoptar multitud de posiciones sin necesidad de ningún mecanismo. En el Estudio denominaron a esta Chaise Longue la  verdadera máquina del descanso.

LC4 con su primo, el LC2 en la Villa Saboya

LC4 con su primo, el LC2 en la Villa Saboya

Su forma está claramente inspirada en el cuerpo humano y podemos ver una inequívoca relación entre el liegro mueble y la escultórica pieza en el baño de la Villa Saboya.

baño en la Saboya

baño en la Saboya

Esta Chaise Longue, junto con otros diseños, se presentaron al público en la Exposición de París de 1929 y el fabricante Thonet se encargó de la producción de algunos prototipos.

Le Corbusier era un declarado admirador tanto de los productos como de la filosofía de Thonet, que por aquel entonces representaba el máximo exponente tecnológico en cuanto a fabricación de mobiliario, empleando técnicas para curvar la madera absolutamente novedosas. De hecho, los primeros planos de la tumbona eran en madera aunque posteriormente se descartó este material en favor del metal.

prototipo para Thonet en madera

planos del prototipo para Thonet en madera

Aún así y a pesar de estar concebida para una producción seriada, debido a la dificultad de fabricación con la tecnología existente, se produjeron muy pocas unidades de la LC4. En los años 50 se volvió a intentar comercializarla, pero la producción seguía resultando extremadamente costosa alejándose del público al que LC quería enfocar sus productos industriales, «personas honestas que no son ricas».  Hoy, unos 85 años después de su diseño inicial, la tecnología ha avanzado, pero aparentemente solo los chinos son capaces de producir a bajo coste -y en demasiadas ocasiones, extremadamente baja calidad- ya que el original fabricado por Cassina, sigue teniendo un precio sólo apto para bolsillos acomodados.

prototipo de Thonet en los años 30

prototipo de Thonet en los años 30

Los originales de Le Corbusier son fabricadas por Cassina. Tanto la calidad como el precio son abrumadores. Hay que tener en cuenta que cuando se habla de piezas originales, el producto se fabrica respetando todas las directrices bien del autor o bien del organismo que se encarga de proteger y velar por la integridad de su obra artística e intelectual – la Fondation Le Corbusier en este caso- por lo que a pesar de que en muchas ocasiones pueda parecer un disparate el precio de estos originales, el que existan fabricantes de muy alta gama que se encarguen de proteger este tipo de producción es importantísimo de cara a preservar un bien cultural y para que la vil copia formal de baja calidad producida en el Lejano Oriente no acabe con una disciplina tan íntimamente ligada a la arquitectura como es el diseño de mobiliario.

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En la mayoría de los grandes diseños de mobiliario atribuidos a Le Corbusier estaba la mano de Charlotte Perriand.

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Muchos diseños entre los años 30 y 50 buscaban soluciones sociales a problemas de vivienda. Que todo el mundo pudiera disfrutar de una vida digna y confortable independientemente de que pudieran encontrarse en estratos sociales bajos o situaciones económicas precarias. Paradójicamente, estos productos hoy en día son piezas de alto coste pero gracias a los estudios e investigación que conllevaron el diseño industrial se democratizó y, en muchas ocasiones de manera indirecta, consiguieron ese objetivo.

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Las fotos propiedad del autor, al igual que los diseños de Le Corbusier, tienen derechos de autor. Si quiere usarlas sin fines comerciales, adelante. Sería de agradecer que citase fuente y autor. Si necesita más fotografías, póngase en contacto conmigo.

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Comentar, compartir y darle al me gusta no cuesta casi nada y hará feliz a un niño al que de parte viejo, le ha dado por escribir un blog.

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