la niebla es horrible, no te deja ver

La niebla no te deja ver

Según Google Analytics la mayor parte de ustedes se acercan a este modesto rincón de Internet desde Valladolid, con lo cual no dudarán ni un momento de la verdad universal que encierra el título de esta entrada.

Lo dijo alguien de enorme importancia e influencia refiriéndose a este húmedo y gélido elemento tan inherentemente vallisoletano como el leísmo, el arrasar el patrimonio y la sequedad en el carácter así que no me quedó más remedio que pensar detenidamente en ello.

Hoy les voy a hablar de mujeres.

Y es que aunque servidor de ustedes no cree en fundamentalismos feministas -ni machistas ni en ningún fundamentalismo- ni en cuotas paritarias, ni en discriminaciones positivas porque siempre encierran una discriminación a secas; si que cree firmemente que ha de rescatarse de la niebla en la que injustamente se ha sumido a un buen puñado de mujeres excepcionales que a lo largo del s. XX. han desarrollado su actividad a la sombra de algunos hombres que a pesar de ser absolutos genios le deben buena parte de esa indiscutible genialidad a aquellas que tenían cerca.

La niebla no deja ver © pedro ivan ramos martin luz10

La niebla es horrible. No deja ver.

Como supuestamente este blog trata sobre Arquitectura, diseño y fotografía y yo soy muy serio para estos temas -risas enlatadas- no les hablaré de gente como Mileva Maric, mujer de Einstein y coautora de la base matemática necesaria para el desarrollo de la Teoría de la Relatividad. Tampoco diré nada sobre Henrietta Swan Leavitt, astrónoma, quien fue la verdadera artífice de los descubrimientos de Hubble y Pickering. Por supuesto no ahondaré en los despistes a la hora de otorgar el Nobel a equipos pero sólo a los miembros dotados -en mayor o menor medida- de pene, como sucedió con Chien-Shiung Wu.

La niebla no deja ver lo más alto de Berlín. © pedro ivan ramos martin luz10

La niebla no deja ver lo más alto de Berlín.

No. Aquí vamos a hablar de arquitectura, diseño y fotografía, que son las materias en las que menos inexperto soy. Y siguiendo fiel a mí mismo, vamos a seguir el orden inverso.

Así, podríamos empezar a hablar de Lee Miller quien, como reza en su página web, fue modelo, musa, fotógrafa, corresponsal de guerra y chef. Esta buena mujer, nacida allende ultramar, en el país de las libertades, las oportunidades y los policías carniceros que asesinan a personas desarmadas si no tienen el color de piel adecuado y están en el lugar equivocado; viajó a París donde intentó sin éxito en una primera aproximación entrar como aprendiz en el estudio de Man Ray. Ya en una segunda aproximación hechizó, epató, maravilló y deslumbró al fotógrafo surrealista convirtiéndose en su asistente, su amante, su musa y su confidente. Bueno, y en la que le hacía los encargos de fotos de moda para que Man Ray pudiera dedicarse a su arte. Un buen puñado de fotografías atribuidas al fotógrafo son en realidad de la fotógrafa.

Un caso similar, salvo por lo de amante, musa y confidente, es el de Charlotte Perriand. Arquitecta, especialista en Japón y en el diseño de muebles. Llamó a la puerta del estudio de Le Corbusier quien le desairó cuando solicitó entrar a colaborar en el estudio espetándole un lapidario —aquí no bordamos cojines.

Carlotte Perriand lo bordaba. © pedro ivan ramos martin luz10

Carlotte Perriand lo bordaba.

El Corbu -quien, ante todo, no era tonto sino más bien un listo- no tardó en envainársela -sin reconocerlo jamás, naturalmente- y admitirla como colaboradora al ver -obligado por su primo, el también eclipsado Pierre Jeanneret- lo que la muchacha era capaz de hacer.

En poco tiempo puso patas arriba el estudio donde no se bordaban cojines y creó algunas de las piezas de mobiliario más icónicas de la historia del diseño como la B306, la B301, la B302 y, en definitiva, el mobiliario que comunmente se conoce como «de Le Corbusier». Por cierto, Charlotte también fue una excelente fotógrafa, incansable viajera y aventurera y posaba maravillosamente bien en sus creaciones. Charlotte, no solo trabajó con LC, sino que colaboró con Prouvé, Niemeyer o Lucio Costa y además de sus míticos diseños de muebles tiene notables obras de arquitectura como el complejo de Les Arcs.

No diga Le Corbusier. Diga Perriand. © pedro ivan ramos martin luz10

No diga Le Corbusier. Diga Perriand.

Si seguimos con el -supuesto- padre de los 5 puntos de arquitectura que se pasó sistemática e invariablemente por la entrepierna, quien sí le dejó patidifuso y pasmado fue Eileen GreyEsta arquitecta compartió su vida con Jean Badovici y fue con él con quien firmó notables proyectos quedando ninguneada su autora real. Uno de ellos es la Casa E1027, construída en Cap Martín -sí, donde la diñó Charles Edouard y donde se hizo el Cabanon no por casualidad- . Le Corbusier además de querer haber sido Badovici en lugar de Badovici, al menos mientras compartía lecho y fluídos con Eileen, también quiso ser el autor de la E1027, aunque jamás fue ni una cosa ni la otra. Eso sí, el altivo suizo, una vez se separaron Grey y Badovici tomó la casa al asalto y pintarrajeó las paredes mientras se fotografiaba desnudo haciéndolo. Posteriormente incluyó esas fotos junto con algunas del interior en su Obra Completa dando a entender que era una obra suya. Menudo pillo. Eileen siempre consideró estas pinturas como vandálicas. Con todo y con eso, a Eileen Grey se le reconocen sus diseños de mobiliario los cuales en su mayoría fueron para ella misma aunque posteriormente se convirtieron en piezas clave de la historia del diseño del s. XX.

Reconocida, sí, pero menos de lo que debería fue la inimitable Bernice Alexandra Kaiser quien a buena parte de ustedes les dejará fríos hasta que les diga que a la historia ha pasado conocida como Ray Eames.

A la izquierda Ray, a la derecha Charles: tanto monta, monta tanto. © pedro ivan ramos martin luz10

A la izquierda Ray, a la derecha Charles: tanto monta, monta tanto.

Ray era una artista indómita y cuando estudió en la academia de arte de Cranbrook uno de sus profesores cayó rendido ante su personalidad y su fuerza. Un tal Charles Eames, quien no tardó en divorciarse de su mujer para comenzar uno de los idilios más productivos que recuerda la humanidad en cuanto a la creación de todo tipo de procesos de fabricación, muebles, utensilios, juguetes, piezas cinematográficas y hasta arquitectura. Al menos en este caso siempre son nombrados como Los Eames, pero es sabido que Charles era la parte carismática, el relaciones públicas, la cara visible de la pareja… y Bernice Alexandra era el cerebro. Supongo que no se sorprenderán: pasa más a menudo de lo que creen.

Los Eames formaban y actuaban como un equipo. Independientemente de quién tuviera más o menos peso en cada producción concreta, siempre eran ambos coautores.

Si hablamos de Arquitectura no podemos olvidarnos de dos pioneras. Hoy en día vivimos en un país en el que esas fábricas de titulados que son las Escuelas de Arquitectura generan más arquitectas que arquitectos, pero esto no siempre fue así.

Marion Mahony Griffin fue la primera arquitecta titulada en Estados Unidos. En el MIT, más concretamente. Es posible que esto no les diga mucho, pero sepan que es a ella a la que debemos esos maravillosos planos de Wright en los que vemos impresionantes acuarelas. También le debemos buena parte de los diseños de mobiliario y de las chimeneas y ventanales del abuelo de la arquitectura moderna.

En estos lares, nuestra primera titulada fue Matilde Ucelay, quien no lo tuvo nada fácil a causa, entre otras cosas, de la Guerra Civil. A pesar de todo, consiguió el Premio Nacional de Arquitectura en 2006.

Si a estas alturas de la entrada aún siguen ahí se habrán dado cuenta de que ya hemos hablado de dos de los 4 Fantásticos de la Arquitectura del s. XX: el Abuelo Wright y el Golfo Corbusier. Nos faltan Aalto y Mies. Además, como bonus track y para completar el repoker también tendremos a Kahn: no se vayan y sigan leyendo.

El caso más conocido es el de Aino Marsio. La primera esposa del gran Alvar Aalto fue clave en la producción del genio finlandés. A pesar de que no se le tiene demasiado en cuenta habitualmente o se le identifica con las labores de diseño –en especial de las piezas de vidrio-. Aino permaneció -dicen que voluntariamente- a la sombra de Alvar. Mientras él era una fuerza indómita y desatada, ella era prudente y racional. Esa permanente conciliación de opuestos, que diría un recordado profesor, es lo que llevó a la genialidad absoluta a proyectos como Villa Mairea, el pabellón de Finlandia del 37 o el Sanatorio de Paimio.

Aalto ponía el ingenio desatado, Aino la sencillez y la coherencia © pedro ivan ramos martin luz10

Alvar ponía el ingenio desatado, Aino la razón y la coherencia

Con su repentina muerte Aalto se sumió en una profunda depresión y encontró cobijo en el noble arte de darle a la botella, situación de la que le rescató Elissa Mäkiniemi, también arquitecta del estudio y con quién se casó. La muerte de Aino marcó un clarísimo punto de inflexión en la forma de proyectar y en la arquitectura producida por el estudio de Aalto. Dicen las malas lenguas que Elissa, celosa de Aino, se dedicó a eliminar documentación que demostraba la coautoría en los proyectos de Alvar y que, incluso, llegó a redibujar gran cantidad de documentos para eliminar en lo posible el rastro de Aino Marsio. No lo consiguió.

Aino aún preside el salón de la casa de los Aalto en Helsinki.© pedro ivan ramos martin luz10

Aino aún preside el salón de la casa de los Aalto en Helsinki.

Esta entrada oceánica, dominical y propiciada por una invernal niebla vallisoletana, como no podía ser de otra forma, no estaría completa sin hablar de Lilly Reich. Y es que uno de los Egos arquitectónicos más infinitos que ha dado el pasado siglo, el de Mies Van Der Rohe, sucumbió ante Lilly al punto de que era a la única a quien pedía opinión y, lo más importante, la tenía en cuenta. Compartió vida profesional y amorosa con el genio alemán y es posible que no estuviésemos muy desencaminados si afirmásemos categóricamente que la butaca Barcelona o la silla Brno salieron en buena medida de su lápiz. De hecho el interiorismo del Pabellón de Barcelona y de la Tugendhat es suyo.

La butaca Barcelona. ¿De Mies? bueno, sólo un poco.© pedro ivan ramos martin luz10

La butaca Barcelona. ¿De Mies? bueno, sólo un poco.

Les decía que también íbamos a ver qué pasaba con el quinto jinete del Apocalipsis: Louis Kahn. Por tanto vamos a recordar a Anne Tyng una arquitecta obsesionada con la geometría y que colaboró con Kahn durante 29 años… además de tener una hija con él fue su musa, socia y, como la definió Buckmister Fuller, su estratega geométrica.

Piensen que en Valladolid la niebla es densa, opaca y no deja ver. Pero aunque no las veamos las cosas que están, están. Y, al fin y al cabo, tarde o temprano, acaba saliendo el sol.

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Es posible que esta entrada la lean personas por las que siento un profundo y no disimulado respeto que además son especialistas en Alvar Aalto, en Kahn, en los Eames o en Le Corbusier, por ejemplo. Es probable que a varias sino a todas se le hayan puesto los pelos como escarpias por alguna barbaridad que haya podido escribir. Ruego me disculpen, en el fondo soy un indocumentado y eso se acaba notando.

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Una entrada kilométrica para lo que viene siendo habitual. Espero que sepan perdonarme, pero es que hoy entra el invierno y la banda sonora la está poniendo Nacho Vegas. Combinación fatal.

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Lamento no tener fotos propias de lo que todas estas autoras crearon y que haya demasiados enlaces a la versión inglesa de la wikipedia, pero se sorprenderían de lo injusta y machista que es la versión española.

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Cuando se sumerjan en estas profundas nieblas que padeceremos de aquí a la primavera piensen en todo aquello que no pueden ver y cuando se pasen, agradezcan el sol de día y la luna de noche.

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No podía ser de otra forma, un texto y fotografías originales de © pedro iván ramos martín. Usen esta información como quieran, pero no dejen su procedencia sumida en la niebla.

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Difundan y compartan Luz10, que se acaba el año.

 

 

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