luz10 berlin paredes texturas pedro ivan

ich bin ein berliner

Hace un tiempo les contaba en este mismo blog que no me gustaba la sopa y que, por tanto, no la comía. Nunca.

Pues verán, hoy les contaré que me pasa lo mismo con el noble y bello arte del baile. No bailo. Nunca he bailado y ya voy siendo lo suficientemente mayor como para poder decir que no bailaré -muy probablemente- en lo que me queda de vida. Al menos no de manera consciente o sin estar sometido a algún tipo de coacción irresistible…

¿Y por qué les cuento esto? pues por que hoy les voy a hablar de Berlín.

Comprenderá el sagaz lector que un lugar como Berlín no se merece ser despachado con una entrada a vuelapluma en un blog del pelaje de luz10. Por eso, con toda seguridad, esta no será la última entrada dedicada a una de las ciudades más potentes del Orbe.

Berlín es una ciudad que te pone a mil. Otras, como Roma, son medicinales y te quitan las penas. Berlín no. Meterte en Berlin es como meter los dedos en un enchufe trifásico y dejar que una sacudida eléctrica ponga en danza hasta el último átomo de tu ser. Incluso a los que no bailamos.

Antes de visitar Berlín al escritor de este humilde blog no le gustaba la cerveza. Líquido divino por el que hoy día procesa auténtica devoción, como pasa en algunos pueblos remotos con Faulkner. Por supuesto, a alguien que sufre corofobia no se le podía pasar por la cabeza que en Berlin se sentiría como en casa en una catedral de la música tecno como es la Berghain -sin bailar, naturalmente-

Así es Berlin.

Aparte de sus innumerables e irresistibles atractivos arquitectónicos, culturales, históricos o, incluso, gastronómicos, esta ciudad es imprescindible para todo aquel al que le guste ponerse mirando a la pared. Un ejercicio que les recomiendo vivamente si viajan a la ciudad germana.

Como ya sabrán por este otro post, tengo la extraña capacidad de quedarme embobado mirando una pared, una textura, un graffiti, un desconchón o todo eso junto. Y es que a las paredes no hay que hablarlas, hay que escucharlas. Observarlas y, si se tercia, fotografiarlas.

Las paredes hablan, y cuentan historias fascinantes. Desde anónimas paredes escondidas en un oscuro callejón a aristocráticas paredes que separaban , ni más ni menos, que el Este del Oeste.

Así que dejemos que hablen ellas y limitémonos a escuchar que, dicen, es de sabios.

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© Pedro Iván Ramos Martín

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© Pedro Iván Ramos Martín

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© Pedro Iván Ramos Martín

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© Pedro Iván Ramos Martín

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© Pedro Iván Ramos Martín

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© Pedro Iván Ramos Martín

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© Pedro Iván Ramos Martín

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© Pedro Iván Ramos Martín

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© Pedro Iván Ramos Martín

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© Pedro Iván Ramos Martín

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© Pedro Iván Ramos Martín

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© Pedro Iván Ramos Martín

luz10 berlin paredes texturas © Pedro Iván Ramos Martín

© Pedro Iván Ramos Martín

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© Pedro Iván Ramos Martín

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© Pedro Iván Ramos Martín

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© Pedro Iván Ramos Martín

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El autor de las fotografías coincide con el autor del blog. Ir a Berlin a fotografiar paredes es una labor agradable pero ardua. Pueden usar las fotos para lo que les plazca, pero citen su procedencia. No sean malos.

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Compartir es vivir. Piensen que en lugar de disfrutar del hermoso día primaveral de hoy he dedicado un par de horas a escribir esta entrada. Para ustedes. Con amor.

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Un texto y fotografías originales de su fiel y seguro servidor © Pedro Iván Ramos Martín

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