diario de un perro verde (iv)

Uno de los mayores dramas a los que se puede enfrentar una persona oriunda del rincón de la Tierra donde se habla el castellano más correcto – Salamanca- es acabar con sus huesos en Valladolid y rodearse de leístas.
No me malinterpreten, pesar de su permanente desencuentro con el complemento de objeto directo algunos son buena gente, pero cuando un padre oye a su hijo decir «traemele» el drama pasa a ser tragedia griega.

semana 3

—tráemele —ahora te le doy

Como saben servidor comparte hogar con su tierno -y a veces diabólico- retoño de 4 años y con su no menos tierna – y a veces no menos diabólica- señora: la primera de su nombre, madre de su hijo, protectora del reino, la que no se altera. La casa es pequeña y en el encierro el espacio vital se aquilata de forma considerable. Todas las horas estamos todos muy cerca y dado que no hay más seres humanos quizás reparamos en los pequeños detalles.

La clave de la vida son los pequeños detalles

El niño hace ya casi un mes que está en casa aislado del mundo. Parece que no hace demasiado que aprendió a hablar con cierta soltura y en esta bendita casa cada vez que se escucha un «dámele», un «pásamele» , un «cómpramele»… quien les escribe espeta un sonoro «LO»: «DÁMELO», «PÁSAMELO», «CÓMPRAMELO y no, no te LO compro». Seguidamente suelta algún exabrupto. La cuestión es ¿cuándo ha empezado con este nocivo vicio? ¿Es posible que desde tan temprana edad forme parte de esta muy vallisoletana turba con esa insolente manera de dar patadas al diccionario? Es terrible.

— Así que el COD siempre se puede sustituír por «lo» o «la»… ¡VAYA!

A lo largo de todo este cautiverio estoy tratando de que el mal no vaya a más. Que se deje de tanto «le» y le de una oportunidad al «lo»… bien utilizado, que esa es otra. Hijo, espero que estos sacrificios den sus frutos y en un futuro puedas agradecer mis desvelos lingüísticos.

Esta primavera se está planteando bastante lluviosa. A ratos hace un sol deslumbrante y a ratos el cielo se deshace en un pequeño diluvio. Eso está bien porque así ha de ser la primavera. Loca, imprevisible, cambiante y descontrolada. Supongo que este estado de ebullición primaveral podría ser una metáfora vital. Debido a una extraña maldición mohicana se me estropeó el ordenador. Afortunadamente uno va teniendo tablas en estos menesteres.

Si me hubieran dado un penique por cava vez que he destripado algo…

En otro orden de cosas, en esta tercera semana de encierro poco a poco la sociedad se ha ido insensibilizando. El día 2 de abril se registraron casi 1000 (mil) muertos por CoVid. En un día. Veinticuatro horas. A sumar a los casi mil del día anterior y a los casi mil del día después, que es al día siguiente. En un solo día casi el mismo número de muertos que los que hubo por accidente de tráfico en todo el año 2019. Y así un día tras otro día tras otro día tras otro día. Los muertos han pasado a ser números y aún no se sabe cómo acabará esto.

Al final todo se queda en números

De momento lo que se sabe es que las cosas son distintas. Vemos en el telediario mientras comemos que los ataúdes se amontonan esperando ser incinerados, que los hornos no dan mas de sí, que la tasa de mortandad es atroz en personas mayores. Esta tarde sería buena idea hacer un bizcocho.

A pesar de todo, la vida sigue

Los picos de pan están a punto de acabarse y la única solución es comprar más. Algo tan cotidiano como ir a la compra se ha convertido en un ejercicio que requiere premeditación y alevosía, como casi todo ahora. Hay que extremar las precauciones, llevar solución hidroalcohólica, mascarilla, guantes, buscar las horas del día en las que menos gente va a comprar. Hay que ser un estratega. Mañana habrá otros mil cadáveres en mil ataúdes.

premeditación y alevosía. Atenuantes.

Al principio la gente se volvió loca acabando con las reservas federales de papel higiénico. Si viene el fin del mundo al menos que nos pille con el culo limpio, debió pensar una ingente masa humana. Las imágenes eran dantescas: estanterías arrasadas, falta de todo tipo de productos, supuestos seres humanos peleándose con otros supuestos seres humanos por una bolsa de patatas fritas. En la vida real. En la Europa del siglo XXI. Al lado de casa. Pasado mañana morirán 900 personas.

Llega usted tarde

Afortunadamente en Luz10 siempre hemos sido previsores y nunca nos ha gustado malgastar el tiempo en un supermercado por lo que con lo que hay en casa habitualmente podemos sobrevivir largas temporadas sin tener que salir. No nos gusta salir en general y no queremos hacerlo ahora en particular. Si le ha dedicado 5 minutos a leer esta entrada habrán muerto 4 personas por el virus.

Hogar de previsores. A veces.

En esta tercera semana, quizás movido también por la curiosidad y porque a los vehículos les viene peor el confinamiento que a las personas y hay que moverlos, decidí aventurarme en esta nueva forma de comprar. Decidí ir después de comer, sobre las 15:00 horas. Ese día, a esa hora, ya habrían muerto casi 600 personas.

Busque el momento en que no haya nadie

De repente algo aburrido, anodino y poco interesante se convertía en algo aburrido, anodino y poco interesante pero como si el supermercado estuviera en la Avenida del Electrón Loco Sin número de Pripiat. Carteles recordando que hay que dejar una distancia de 2 metros con el ser viviente más próximo, megafonía repitiendo que el aforo está limitado, que circulen en un solo sentido y que NO RETROCEDAN. Hacer la compra se había convertido en una suerte de chaladura: ¿han probado a ponerse unos guantes de plástico encima de unos de goma?. Unas 5.000 personas habrán perdido la vida durante esta tercera semana.

Recuerde

Los distintos establecimientos comerciales se han adaptado de una manera similar, no exactamente igual. Sutiles diferencias. Los picos camperos de Mercadona no pueden compararse con ningún otro, pero las empanadas del Gadis ganan por goleada, vivamos como galegos. En Lidl el pescado congelado está muy bien pero las conservas son mejores en Aldi. En cerveza no se debe escatimar nunca, que luego duele la cabeza y no compensa. En Froiz tienen buena carne de ternera gallega. La fruta y la verdura se compra en Pan y Mantequilla. Una vez fui un distinguido caballero que compraba a diario en los más selectos puestos del mercado. Es mentira, en realidad se trataba de un viejo avaro y no era yo.

Pequeñas diferencias

Como les digo cada establecimiento tiene sus propias señas de identidad. Posiblemente si hace poco tiempo hubiéramos visto en un supermercado carteles marcando la distancia mínima al siguiente humano, recomendaciones por megafonía para extremar la higiene y ver al personal con todo tipo de sistemas de protección buconasal habriamos pensado que estabamos en el rodaje de la precuela de Mad Max. La comida para perros al fondo, a la derecha. Ese día murieron en España tantas personas por Coronavirus como por el resto de posibles causas de muerte.

Respete la distancia de seguridad

Al parecer esta crisis no nos hará mejores como sociedad. Tampoco como individuos. Ya saben que la mezquindad es moneda corriente entre nuestros congéneres. Pero, probablemente, nos hará más asépticos. Nos separará físicamente y gastaremos mucho más jabón de manos. En un sólo día fallecieron por coronavirus veinte veces más personas que mujeres fueron asesinadas por violencia machista en todo el año 2019.

Hombre: animal que come pan. O no.

Hace unos años, en mi primer viaje a Japón -me niego a pensar que también fue el último- me parecía una cosa muy loca el uso de mascarillas por parte de los tokiotas. En el metro, en el 7Eleven, en el cruce de Shibuya… ahora esa locura estéril e higienizada llega hasta nosotros. Miraremos con recelo, achinando los ojos, al prójimo porque vaya usted a saber si el muy cabrón no estará infectado. Nos alejaremos del semejante. Observaremos si va debidamente pertrechado con las medidas de protección pertinentes. Quizás nos volvamos un poco orientales. No en la búsqueda de la magia en la sombra y en la sutilidad de la penumbra. No en el delicado gusto por lo efímero y lo leve. No en la exquisitez de una perfecta flor de cerezo o en el impecable corte de un cuchillo santoku bien afilado. No en la espiritualidad del pensamiento sintoísta o en la calma de la meditación. En las mascarillas.

El viaje a Oriente

¿Saben una cosa? al final todo son vasos comunicantes. Cuando visitaba la flagship store de Muji en Tokio se puso a sonar por megafonía 4 vellos mariñeiros. Entonces me pareció un tanto dadá, ahora me parece que tiene todo el sentido del mundo.

Ai lalelo, ai lalalelo.
Ai lalalelo, ai lalalalá

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Continuará
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La tercera semana del estado de alarma abarcó desde el 30 de Marzo al 5 de abril de 2020
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El peor día de la crisis sanitaria se produjo el 2 de abril con 950 muertos por CoVid 19 en 24 horas.
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Textos, imágenes y absurdeces de su fiel y seguro servidor © pedro iván ramos martín. Compartan esta entrada, incluso esta serie de entradas si así lo estiman conveniente. Yo simplemente lo hago para recordar todo esto que estamos viviendo.
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Recuerden que pueden usar las fotografías pero han de citar autor y procedencia.
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Bonus track:

2 thoughts on “diario de un perro verde (iv)

  1. Me ha encantado.
    Es verdad que los leíamos vallisoletanos, se contagian y lo que cuesta quitarlos.Presumen ellos del castellano puro.
    Esta vez se nota leyéndote que también llevas encerrado mucho tiempo,( físicamente) a los que disfrutamos de estar en casa es perfecto, pero cuándo estamos obligados a hacerlo… hablamos de otra cosa.
    Es un buen artículo, pero exento de tú perspicaz modo de ser, que tanto te caracteriza.
    Mí opinión es una más.
    Soy una fiel seguidora de tús relatos .

    • Gracias por tu comentario… y por seguir estas publicaciones.
      Sí, después de casi 25 años en este lugar del mundo no caer en el leísmo es una tarea titánica. A veces hasta dudo y me entran escalofríos.

      Al final el encierro afecta, ciertamente. Aunque sea la entrada de la tercera semana está escrita en la séptima. Lo noto también en las fotografías. Es difícil no hacer siempre lo mismo cuando el 90% del tiempo se está entre las mismas 4 paredes.

      Veremos qué tal se da la cuarta, que llega la Semana Santa, jajaja.
      Un saludo y ánimo.

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