diario de un perro verde (iv)

Uno de los mayores dramas a los que se puede enfrentar una persona oriunda del rincón de la Tierra donde se habla el castellano más correcto – Salamanca- es acabar con sus huesos en Valladolid y rodearse de leístas.
No me malinterpreten, pesar de su permanente desencuentro con el complemento de objeto directo algunos son buena gente, pero cuando un padre oye a su hijo decir «traemele» el drama pasa a ser tragedia griega.

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