©pedro ivan ramos martin | luz10.com

Hay que viajar más

Como a estas alturas todos ustedes saben, en Luz10 recomendamos repetidamente desenroscarse la boina, otear allende la linde del terruño y viajar cuanto se pueda.

No les diré lo de Pío Baroja -aquello de que el carlismo se cura leyendo y el nacionalismo, viajando… ups!- pero sí les diré una y mil veces y lo repetiré hasta que me sangren los dedos de aporrrear teclas que hay que viajar más.

Les tengo que confesar que estoy asistiendo estupefacto a los hechos que están aconteciendo en este rincón al Suroeste de Europa.

Servidor de ustedes, como todos los que leen este blog, no eligió dónde nacer ni, por tanto, qué nacionalidad tener. Por casualidades soy español. De chiripa soy salmantino. Por azares viví en Galicia. Por avatares del Destino acabé con mis huesos en Valladolid y por estas eventualidades, aquí nació mi hijo, que sólo el tiempo dirá qué trayectoria vital llevará. He recorrido Las provincias donde he vivido, las regiones en las que he estado; he zascandileado desde que tengo uso de razón por España, Francia, Alemania, Austria, Suiza, Italia, Dinamarca, Suecia, Finlandia, Noruega, Rusia, Chequia, Hungría… o Japón, pero siempre me digo lo mismo: hay que viajar más.

Hay que viajar más

Hay que viajar más

Viajando uno descubre que no es el ombligo del mundo, y que hay mucha vida un poco más allá de lo que alcanza con la vista.

Viajando se descubre que comer una pizza rossa con una birra Peroni en Campo dei Fiori es un acto por el que merece la pena ir a Italia. Que atravesar los bosques boreales de la región de los Mil Lagos en coche es algo por lo que viajar a Finlandia. Que ver bicicletas en Julio en los Alpes hace que viajar a Francia sea una experiencia vital necesaria. Que asomarse a los acantilados del Algarve hace bueno un viaje al Sur de Portugal y que comer una ración de chocos en Ayamonte hace lo propio con el Sur de España. Que pasear por Kreuzberg justifica viajar a Berlín y, por supuesto, beber una cerveza de trigo con una salchicha lo hace a cualquier punto de Alemania. Que oler los bosques de pino junto al Mediterráneo tarraconense es suficiente excusa para ir allí. Que  entrar en la Katsura basta para organizar un viaje a Japón o que arrimarse al borde del Preikestolen explica un periplo noruego.

Sin duda, hay que viajar más.

 

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Viajar a los acantilados del Algarve

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Viajar a Berlín para pasear.

Porque viajando se abre la mente, se amplían horizontes y se oxigena el cerebro.

Viajar es conocer, aprender a valorar lo propio y a enamorarse de lo ajeno. Hay que viajar a París a comer un crepe, a Estocolmo a ver un barco, a Lisboa a pisar una acera, A Tokio a pisar un cruce, a Berna a ver un oso, a Praga a ver la hora, a Helsinki a comer arándanos y a Madrid a comer un bocata de calamares. Hay que viajar a Finisterre para ver una bota, a Carpentras para subir a la luna, a Basilea para admirar a Giacometti, a Copenhague a ver una escalera, a Roma a que te ilumine un óculo. Hay que viajar a Alicante por el socarrat y a Barcelona porque menos es más y a Salamanca porque es casi como Florencia a su manera y a Florencia porque es casi como Salamanca a la suya. Hay que viajar a San Petersburgo para entrar por el puerto, a Saynatsalo para llegar en coche, a Kyoto para aterrizar en el mar, a París para llegar desayunando en el tren.

Rotundamente, hay que viajar más.

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Viajar a Roma a que le ilumine un óculo

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Viajar a San Petersburgo para entrar en barco

Hay que viajar y ver una y mil presas en las Arribes. Hay que viajar y ver bicicletas en Dinamarca. Hay que viajar y ver Pompeya. Hay que viajar y comprar en Milán. Hay que viajar y doblar una pajarita en Hiroshima. Hay que viajar y oler Oporto. Hay que viajar y disfrazarse en Venecia. Hay que viajar y beber demasiado en Berlín. Hay que viajar y meterse en un río alpino. Hay que viajar y achicharrarse en la Ilha de Tavira. Hay que viajar y oír música en Viena.

Hay que viajar y por mucho que usted viaje, no lo dude: hay que viajar más.

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Viajar y doblar una pajarita en Hiroshima

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viajar y oler Oporto

Viajar y vivir A Coruña (que bonito é). Viajar y pasear Dresde. Viajar y bañarse en Baden Baden. Viajar y contener la respiración en Ronchamp. Viajar y pedir una Super Bock en Sagres. Viajar y ver la Alhambra desde el Albaicín. Viajar y entrar en la catedral de León. Y en la de Burgos. Y en la de Córdoba, por ser Mezquita. Viajar y ver motos en Jerez. Viajar y ver Cáceres. Viajar y sentirse muy pequeño en los Dolomitas.

Viajar para pensar que hay que viajar más.

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Viajar y contener la respiración en Ronchamp

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viajar y pedir una Super Bock en Sagres

Viajar para ver por primera vez la cúpula del Pantheon. Viajar para ver por primera vez el Pabellón -fake, ya lo sé- de Barcelona. Viajar para sentir por primera vez la atmósfera del Ryoan-ji. Viajar para ver por primera vez una góndola. Para beber por primera vez una weissbier. Viajar para entrar por primera vez en la Mairea. Viajar para oír por primera vez otros idiomas y no entender nada. Viajar para subir por primera vez Los Lagos de Covadonga. O el Stelvio. O el Galibier. Viajar para que Bernini golpee con fuerza todo su ser al entrar por primera vez en la Borghese.

Viajar porque estremece y porque para repetir esa primera experiencia de las miles que le esperan hay que viajar más.

Viajar para pensar que hay que viajar más.

viajar para ver por primera vez a Mies

Viajar para pensar que hay que viajar más.

viajar para ver por primera vez la Mairea

Por todo eso, en este impasse que es la vida entre viaje y viaje, miro a mi alrededor, muy cerca y me pone los pelos de punta lo que pasa en Cataluña, en el Noroeste de Espanya. Ver cómo iluminados de uno y otro lado enfurecen a la masa de manera estúpida e irresponsable -y hay pocas cosas hay más incontrolables que la masa enfurecida-. Gente normal, personas como usted y como yo que como el licántropo a la luz de la luna llena, en cuanto se envuelven en un pañuelo de colores y son jaleadas y alentadas por y en el grupo se ciegan y enfurecen.

Lo veo y pienso que hay que viajar más.

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Hay que viajar más

Es espeluznante ver a imberbes jóvenes que, seguramente por suerte, aún no saben ni de qué va el mundo en el que viven se envuelven en una bandera cantando el Cara al Sol mientras otros jóvenes en las mismas circunstancias, pero del otro lado y envueltos en otra bandera, gritan que viven en una dictadura. Ninguno sabe en qué bandera están envueltos ni lo que realmente representa. Ni saben lo que cantan, ni saben lo que es una dictadura.

Jóvenes ultraestúpidos: Hay que estudiar historia, pero sobre todo, hay que viajar más.

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hay que viajar más

Da miedo ver cómo mienten unos, cómo mienten otros. Cómo manipulan unos, cómo manipulan otros. Cómo se victimizan unos, cómo lo hacen los otros. Sobrecoge ver a gente obcecada con una bandera anudada al cuello sin saber ni de dónde viene ni lo que realmente representa. Pienso que con la perspectiva que da el haber viajado más se es un poco menos obtuso, un poco menos crédulo, un poco menos fanático y un poco menos memo.

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Hay que viajar más

Creo que por primera vez en mi vida tengo miedo. Temo la estupidez de la gente estúpida y temo la candidez de los incautos. Temo que la gente no estúpida no sepa hacer lo que se debe hacer. Temo que realmente nadie no estúpido sepa realmente qué es lo que hay que hacer. Doy por descontado que los estúpidos no saben qué es lo que hay que hacer porque si lo supieran no serían estúpidos. También doy por sentado que quizás los no estúpidos no están en ningún puesto relevante y que, por tanto, nada pueden hacer. Saquen ustedes sus propias conclusiones de dónde considero que sí están los estúpidos.

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Hay que viajar más

Me aterra la estupidez porque es contagiosa. También muy peligrosa, tozuda, irracional y acaba siendo violenta. Y por eso no sé lo que hay que hacer. Seguramente usted tampoco. Ojalá hubiéramos viajado más, pero sobre todo, ojalá lo hubieran hecho los estúpidos. Quizás ahora no lo serían.

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Todo lo que está pasando ahora mismo me da pena, rabia y miedo.

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¿Alguien en la sala sabe cómo hacer que vuelva la cordura sin intentar apagar fuegos regando con keroseno?

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Que absurdo es todo.

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Todas las fotos de esta entrada han sido posibles porque © pedro iván ramos martín ha viajado. Pero debería haberlo hecho más.

 

2 thoughts on “Hay que viajar más

    • Hola, Gemma. Gracias por tu comentario.
      Puede que el negro sobre blanco funcione mejor, pero por un lado es peor para las fotos, que son parte importante del contenido del blog y por otro este formato ya me ha hecho cogerle cariño.
      De todas formas puede que en un futuro cambie el formato y seguramente la legibilidad se mejore… en luz10 tomamos nota de todas las críticas y sugerencias.

      Un saludo

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