Camino acido luz10 © pedro ivan ramos martin

camino ácido

Los arquitectos tenemos el sambenito de ser endogámicos, egocéntricos, estirados y de vivir en una realidad paralela. Vestimos de negro y unos días comemos niños y otros levitamos un palmo sobre el suelo.

Puede que sea cierto. Nos han dado un accésit en los IX Premios de arquitectura de Castilla y León y el poso que queda no es ni dulce ni amargo. Es, quizás, ácido.

Verán, por casualidades del destino o, mejor dicho, por la incesante labor fustigadora de Kike García, un grupo variado y heterogéneo de personas nos embarcamos en el proyecto de crear un mapa de arquitectura moderna de la Provincia de Valladolid ( arquitecturava.es ) y por ello nos han dado un accésit en los premios de arquitectura anteriormente mencionados.

Camino acido luz10 © pedro ivan ramos martin

Visión tarantiniana del heterogéneo grupo

Pues qué bien, pensarán ustedes. Pues bueno, si… o no, no sé, depende;  les respondo yo con ese espíritu medio gallego que me caracteriza.

Y es que el que a uno le reconozcan está muy bien, claro. pero hay ciertos matices que su fiel y seguro servidor, sin duda, puliría.

Les cuento: Dado que un mapa interactivo -uséase, una web- no es algo que se construya con ladrillo y mortero, no es necesaria licencia urbanística, no está sometida al CTE, no debe cumplir con accesibilidad ni uno puede entrar dentro buscando un aseo, lo correcto era presentarla en ese magma y cajón de sastre que era la categoría 8: “otros campos de actividad del arquitecto”, que por razones obvias viendo cómo está el percal de la profesión, era la más concurrida de largo. Y es que hoy en día lo que hace la mayor parte de los arquitectos puede ser lo que sea, pero no es construir.

Sin duda, nuestra categoría es la 8.

Sin duda, nuestra categoría es la 8.

Ante el empuje entusiasta de los artífices de la criatura: Kike García como el cerebro; Pablo Guillén y José Santos como los colegiados, Rubén Hernández como el joven intrépido; y yo mismo, como un mal necesario o adorable mascota, poco nos importó el impuesto revolucionario necesario para presentarse: 60 euros del ala por obra, independientemente de que ésta fuese un palacio de exposiciones o un calendario. Todo daba igual, eramos jóvenes -ejem-, éramos aguerridos, éramos abnegados, éramos dicharacheros y nos estábamos tomando unas cervezas: éramos, en definitiva, imparables e inmortales. Así que nos presentamos.

Recuerden: en una categoría llamada “otros campos de actividad del arquitecto”.

Repasen los títulos de crédito: de los cinco arquitectos que somos sólo dos pertenecen a esa casta superior que otorga merecidamente llevar la palabra “arquitecto” detrás del nombre: los colegiados.

¿Y qué es un colegiado? pues alguien que es arquitecto superior y paga una cuota a cambio de la cual le dejan, previo pago, visar sus proyectos; recibe circulares por mail; tiene un carné con su número de colegiado y una foto del año de su primera colegiación y escriben su nombre en los premios de arquitectura en caso de ser merecedor de ellos.

Al menos así era hasta cuando, cansado de pagar una suma considerable por amor al arte -mi actividad profesional no precisa visar nada-, decidí darme de baja de tan selecto club -una odisea, por cierto, que sólo contaré cerveza en mano-.

Pues bien, entiendo que los clubs privados, bien sean de arquitectos, de pádel, de golf o de entusiastas del encaje de bolillos, son como los gatos cuando son de uno mismo. Digamos que son soberanos. Mi casa, mis normas.

Perfecto, lo asumo, pero hoy en día cuando muchas voces claman en contra de estas decimonónicas instituciones como entes alcanforados fuera del espacio y el tiempo en el que vivimos a veces los propios colegios se afanan en mantener este espíritu un tanto acartonado, quizás elitista. Puede que estos premios hayan sido una muestra de ello.

En primer lugar les hablaré de lo que no nos toca: se han dejado desiertos accésit y categorías. Sinceramente, quien les escribe no da crédito.

Camino acido luz10 © pedro ivan ramos martin

El triunfador de la noche en una de sus múltiples apariciones

El jurado es soberano en sus decisiones y no seré yo quien les discuta si una obra es mejor que otra o si realmente nuestro trabajo era merecedor del accésit frente a otros presentados de altísimo nivel. Pero lo que sí discuto es que se haya dejado desierta la categoría de vivienda colectiva otorgando, eso sí, un solitario accésit a una de las obras presentadas. Una obra que no alcanzo a entender por qué demonios no era merecedora de un premio que se ha dejado desierto. ¿Es que los arquitectos de Castilla y León no han sido capaces de hacer nada digno entre 2011 y 2015 en vivienda colectiva? ¿Es que los condicionantes socioeconómicos del periodo 2011-2015 no importan nada? ¿De verdad se nos está transmitiendo desde el propio Colegio que, menos uno, el resto no sabe hacer la O con un vaso? me resisto a creerlo.

En cuanto a vivienda unifamiliar, parece que ninguno de los finalistas han sido merecedores de un accésit. Y resulta sorprendente viendo la calidad tanto de los finalistas como de otras obras descartadas. Obras que en la propia arquitecturava.es hemos destacado y alabado, pero por lo visto con poco tino y desacertado criterio. Mal. Error.

Lo mismo sucede en la categoría de Diseño de espacios interiores. Presuntamente un accésit se vende demasiado caro: ¿De verdad que en 5 años en todo Castilla y León no hemos sido capaces de hacer nada a la altura de estos premios salvo ese (completamente merecido, por otra parte) primer premio? ¿Nadie capaz de llegar al accésit? ¿han visto ustedes las obras presentadas? Una vez más en arquitecturava.es nos equivocamos y nos volvimos a equivocar.

A pesar del trozo de papel con el nombre de dos de nosotros, a veces no atinamos, parece.

A pesar del trozo de papel con el nombre de dos de nosotros, a veces no atinamos, parece.

Más triste es aún la vida de los urbanistas. La categoría quedó como un solar sin ordenación: desierta. Recuerden que hablamos de los IX Premios de arquitectura y urbanismo de Castilla y León.

Al ver este panorama uno piensa en una competición de atletismo en la que no den medallas ni haya pódium y a los primeros los jueces árbitros les digan: “lo siento, pero ustedes son muy lentos como para merecer esta medalla”.

Se menciona a dos, pero éramos cinco.

Se menciona a dos, pero éramos cinco.

Por otro lado, al margen de todo esto y hablando de nuestro caso particular, puede parecer chocante que para participar en esa ambigua categoría 8 sea imprescindible estar colegiado y a los no colegiados, entre ellos el alma máter del proyecto (insisto, porque el mérito de que haya salido adelante todo esto es suyo), se nos relegue a un tercer plano, se nos niegue siquiera el mencionarnos en la entrega de premios y se nos niegue también la posibilidad de que se imprimieran nuestros tristes y descastados nombres en el trozo de papel que con tanto esfuerzo y dedicación logramos. Que se hicieran 5 copias (pagadas por nosotros, faltaría más) ya entra en el terreno de la ciencia ficción. Afortunadamente somos duchos en el noble arte de la falsificación de documentos y no habrá problemas en hacer algo. Quizás ese algo se pueda, incluso, presentar en la categoría 8 de la próxima convocatoria. Permanezcan atentos.

Camino acido luz10 © pedro ivan ramos martin

De hecho, éramos cinco (foto gentilmente cedida por JST Arquitectura)

Por todo esto, a título personal, por ese 20% del accésit que me corresponde, pues si, contento, claro. Pero bastante desencantado a la vez.

Desencantado al ver que con lo difícil que es sacar adelante unos premios como estos (recuerde el lector que se suponen bianuales pero éstos han abarcado el periodo 2011-2015) luego pasen este tipo de cosas.

Cosas como que haya que pagar por presentarse a un premio sin tener muy claro dónde van a ir a parar esos casi 7.000€ recaudados.

Cosas como que se dejen premios o accésit desiertos cuando había obras de calidad suficiente como para haberlos recibido con total merecimiento.

Cosas como que se niegue el mencionar los nombres de los “colaboradores” por el pecado de no estar colegiados y, por ende, ser menos arquitectos o serlo de una categoría inferior.

Cosas como que el no estar colegiado sea motivo de público ninguneo pero se hayan admitido sin problemas obras no visadas en categorías diferentes a la 8 cuando otros años -en los que no había que pagar por presentarse, por cierto- eso era inconcebible, motivo por el cual magníficas obras no visadas por ser para la administración no podían concurrir a estos premios.

Desencantado por ver que los COAs mantienen ese carácter de institución arcaica obviando las transversalidades, situaciones y particularidades que hoy en día tiene la profesión y que poco o nada tienen que ver con lo que sucedía hace 10 o 12 años. Por no comprender que en lo que debería ser una fiesta en la que se reconoce el trabajo de los compañeros acabe habiendo arquitectos de primera y de cuarta. Desencantado porque el pulso de buena parte de la profesión es considerar que los COAs actúan de espaldas a la realidad, a los colegiados y no digamos ya a los titulados, que a pesar de que se saquen iniciativas como estos premios se hacen de una forma rara que acaba por no crear un espíritu de grupo ni cohesión de ningún tipo.

Camino acido luz10 © pedro ivan ramos martin

Sentada del equipo. Nos salió así (foto graciosamente cedida por Rubén HC)

Me sabe mal porque seguramente con este escrito haya gente que se sienta molesta porque han hecho un gran trabajo para que pudiera montarse todo esto. Porque hay gente que se da de tortas contra todo para hacer cosas, que se esfuerzan en que la comunicación del Colegio mejore, que se modernicen ciertas estructuras, que haya presencia en redes sociales, que se promuevan iniciativas…

Ustedes no me creerán, pero lo cierto es que no me importa mucho no tener un trozo de papel en el que aparezca mencionado -si les soy sincero ahora mismo no se muy bien dónde está el que dice que soy arquitecto-. No me afecta demasiado que no me nombren en una gala de alto copete, gran pompa y tremendo boato y en las fotos siempre salgo mal. Para mí el valor que tiene lo que hacemos es el poder estar a gusto con ello. Y lo estoy, así que para mi propio ego -desmedido, posiblemente, como el de todos los arquitectos- el que me digan “oye, está muy bien eso que habéis hecho” es suficiente.

Pero créanme si les digo que cuando las cosas me chirrían, me cuesta horrores no escribir lo que pienso; que cuando puede hacerse de una determinada forma y sin esfuerzo se puede beneficiar a alguien, hacerlo de otra distinta no lo termino de comprender.

Por eso, desde este humilde rincón de internet que, por cierto, nunca había usado para ejercer mi derecho al pataleo; me gustaría pedir a quien corresponda que se fije en los temas mejorables (que los hay) y se vea la realidad de la profesión, que es la que es hoy y ahora. No otra.

Pienso que los Colegios de Arquitectos o toman otro rumbo o perderán cualquier legitimación moral para ejercer como representantes de los arquitectos pues cada vez son menos los que visan cosas y necesitan estar colegiados y, por tanto, son mayoría los no colegiados. Tan arquitectos como los primeros. Aunque no visen, aunque no construyan.

Posiblemente fomentar esa especie de exclusión social arquitectónica al no existir la figura de colegiado que simplemente quiera formar parte de dicho colectivo pero que ni vaya a visar, ni por tanto usar el CAT, ni vaya a usar las asesorías jurídicas o fiscales del Colegio -¿de verdad lo hace alguien?-  no sea la mejor de las ideas para la pervivencia de estas instituciones.

Camino acido luz10 © pedro ivan ramos martin

A pesar de todo ojalá haya unos X Premios…

Como lo valiente no quita lo cortés, también me gustaría agradecer a pesar de todo lo que he escrito el que se hagan estos esfuerzos colectivos. Tanto a quienes lo organizan y logran sacar adelante como a los que participan en ellos. A quienes dedican tiempo y esfuerzo tanto para reunir a un jurado y a quien, a pesar de las dificultades, se empeña en dar difusión y mostrar que, aunque de una manera particular, los COAs de la región siguen vivos.

La contrafoto

La contrafoto

Pero las cosas hay que verlas desde varias perspectivas pues nuestra realidad se antoja poliédrica.

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Un texto y pensamientos propios -aunque transferibles- de su habitual juntaletras: ©pedro iván ramos martín, anterior colegiado 2868 de la demarcación de Valladolid del Coacyle.

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Hagan lo que les plazca con esta extensa y torpe entrada. Si les apetece, compartan. Si les indigna, no se lo tomen a pecho y si les da de lado, lamento haberles hecho perder su valioso, escaso y nunca bien ponderado tiempo.

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¿Qué les parece si en la próxima nos volvemos a Finlandia? a respirar un poco.

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bonus track: nuestro momento de gloria.

 

9 thoughts on “camino ácido

  1. Hay está la clave, los arquitectos ya no somos lo que éramos, los Colegios ya no son lo que eran pero muchos aún no se han enterado. Es una pena las oportunidades perdidas, los viejos tiempos no volverán.

  2. Perdón por la ortografía, debió ser así.
    Ahí está la clave, los arquitectos ya no somos lo que éramos, los Colegios ya no son lo que eran pero muchos aún no se han enterado. Es una pena las oportunidades perdidas, los viejos tiempos no volverán.

  3. Hola Pedro.
    Soy José María López, arquitecto de Murcia, y acabo de leer tu publicación a traves del Facebook de Rodrigo Almonacid.
    Yo estuve hace unos años en la Junta de Gobierno del COAMU. Entre otras cosas nos propusimos renovar cuestiones tan vetustas como las categorías en los Premios de Arquitectura. Las eliminamos y las sustituimos por 5 premios y un numero ilimitado de menciones, para que el Jurado pudiera premiar lo bueno que se presentaba a la convocatoria, independientemente del tipo de actuacion, y asi evitar dejar premios desiertos o premiar obras infumables por no dejarlo desierto. Funciono bastante bien durante tres ediciones (bianuales), hasta que….. llego una nueva Junta de Gobierno y volvio a instaurar las categorias….. y otra vez se hace el ridiculo dandole un Premio a una obra irrelevante por no dejar la categoria desierta….. y otros espantos.
    Otro tema que no se soluciono era el del Jurado. Aqui para intentar no caer en localismos siempre se invita a dos arquitectos de fuera, el problema es que a veces no se dan cuenta que unos Premios Regionales tienen sobre todo un caracter didáctico de cara a la sociedad y al colectivo profesional. En alguna edición alguno de lo invitados solo elegia la obra del que conocia porque habia salido en alguna revista de difusión nacional (aunque la obra en cuestión fuera de escasa calidad), entrando más a la cuestión del postureo que de premiar lo válido o al que se lo merece.

    Mucho ánimo, y espero poder disfrutar de ese mapa haciendo una ruta por Valladolid.
    Un saludo.
    Chema López.

  4. Gracias por comentar.
    En mi caso me di de baja hace unos años porque mi trabajo no necesita ningún tipo de visado y no había una manera de estar colegiado simplemente para formar parte del colectivo… así que me desligué del Colegio.
    Nunca he estado muy al tanto de quién está o quién deja de estar, realmente no conozco a la junta directiva, no sé qué cargos desempeñan cada uno… vamos, que lo que cuento lo hago de una manera aséptica en el sentido de que es lo que pienso de una situación que he visto/vivido pero sin particularizar en nadie porque a nadie conozco.
    Lo mismo me pasaba con el jurado. La verdad es que es algo que siempre he dicho, desde una lejana convocatoria en la que también se dejó desierto el premio de vivienda unifamiliar dando un accésit a una magnífica vivienda de Roberto Valle. La verdad es que no entiendo esas cosas: no por dejar un premio desierto, que si es merecidamente, pues perfecto, pero es que en este caso había cosas de calidad suficiente como para no haberlos dejado vacíos con lo que eso conlleva para todos los que se presentaron.
    Sobre lo de nuestro particular caso de no colegiados, lo cierto es que siempre que me lo han pedido he colaborado con el Colegio tanto en exposiciones como en conferencias, cediendo fotos… y encantadísimo de hacerlo. Para eso no era necesario estar colegiado, pero para emplear 5 segundos en decir tres nombres parece que si..,

  5. Buenas tardes:
    No te conozco, pero he leido el artículo que has escrito y me parece que todo lo que dices es razonable, brillante y lógico, también soy arquitecto.
    Me ha sorprendido el resultado de la convocatoria de los premios, pero que decirte… no solo es ya el club de “los arquitectos de Valladolid”, es que el caciquismo sigue anclado en estas vetustas instituciones a las que estamos obligados a pertenecer con la sensación de estar pagando un impuesto revolucionario para ejercer una profesión para la cual el Ministerio ya nos ha otorgado un título.
    Pero he de decirte que en el resto de los clubs de cada territorio pasa lo mismo… ¿qué hacer ante esta situación?…..ni idea, pero desde luego el camino no es vestirse de una falsa dignidad de unos Ignorantes y paletos compañeros, por llamarles algo, que mediante la entrega de unos premios pretenden “darse importancia a ellos mismos” y “llenar de contenido” un colegio el cual más valdría que liquidáramos, si solo lo llenamos de gente así, en vez de adaptarlo y utilizarlo en nuestro beneficio como profesionales y en proyección hacia nuestra sociedad.

  6. hola Pedro …
    soy Salvador Mata y a pesar de haber sido tambien uno de los “elegidos” con un modesto reconocimiento de ” finalista ” por el CRV de Atapuerca junto a mis amigos de Burgos, edificio que por otro lado ha obtenido amplios reconocimientos en otros foros, tambien tengo una opinion del acto no sé si exactamente “acida” pero si de retrogusto “amargo” …
    …vamos como las almendras ..!!! …..y asi se lo hice saber educadamente a “nuestro” decano en el vino posterior al acto
    Espero en todo caso que con la cifra recaudada de las inscripciones que recoges oportunamente en tu escrito la ORGAnizacion tenga presupuesto suficiente para recoger TODOS los proyectos presentados y ya de paso el publico en general y los presentados en particular puedan ejercer a su vez una critica sobre los criterios aplicados por el jurado a propósito de la “desertizacion” producida en varias categorias …

    • Hola, Salvador.
      Me alegra verte por estos lares.
      Coincido contigo en que ese dinero recaudado, que no ha sido poco, lo suyo es que revierta directamente en algo relacionado con los premios y una exposición de los trabajos presentados también debería ser algo a hacer, aunque es cierto que se han ido colgando en las redes sociales todos los presentados y es por eso que viendo lo que había, la “desertización” podía haber sido evitada.
      Además que todos los que han (habéis) conseguido hacer algo presentable a unos Premios en este periodo no es sólo que merezcan todo reconocimiento… es que son casi héroes.

  7. Pingback: Premios de Arquitectura, una de cal y una de arena | ArquitecturaVA

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