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BARRIO GIRÓN (II)

¿Saben qué sucede? pues que esto es Valladolid y ya hace frío.

Odio el frío. El frío es estúpido. El frío te cala hasta los huesos y no te puedes deshacer de él. El frío, cuando llega, te acompaña durante meses. El frío hace que duelan las manos al montar en bicicleta. El frío hace tiritar. El frío hace que duelan las orejas. El frío hace que a las más hermosas damas les de por moquear a través de respingonas naricillas. El frío amarga el carácter y el espíritu, te hace ser peor persona y, en ocasiones, un ser humano despreciable.

En Valladolid pasamos muchísimo frío.

Es lo que hay.

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BARRIO GIRÓN (I)

Llueve. Oración impersonal.

Hay días grises y lluviosos que nos informan que, por mucho que no queramos, el otoño sigue su avance para dentro de poco teñir todo de tonos tierra, ocres y sienas antes de proceder a ejecutar sumariamente las hojas de los chopos, frutales, parras y demás vegetación autóctona. En uno de estos días, viendo cómo una incesante lluvia no dejaba de caer y recordando que uno es medio gallego de adopción decidí coger la cámara y dar una vuelta por el barrio.

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PALIMPSESTOS

-¿Mande? , grita una señora aparentemente muy indignada hacia el centro de la cuarta fila. – Eso tiene que ser cosa de médicos. A uno que conocía yo se los detectaron y se murió, se oye murmurar a dos jóvenes junto a la salida de emergencia. -Esto es una estafa!!, grita muy airado un señor con bigote.

Ante este revuelo del exigente público que se congrega por estos lares, pensé en sugerir que googlearan pechakucha junto con mi nombre y hallarían la respuesta a sus inquietudes. Afortunadamente me di cuenta de que eso sería un grave error así que lo explicaré aquí mismo para que el sagaz lector del blog ahorre tiempo, que ya se sabe que Google y Youtube son muy traicioneros.

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Arquitecturas cercanas

Al contrario de lo que pudiera parecer tras un paseo por la ciudad del Pisuerga o su inenarrable alfoz, en Valladolid podemos encontrar un puñado de arquitectos comprometidos con esa entelequia llamada Arquitectura (si, con mayúscula).

Bien es cierto que todo parece indicar que los políticos que nos rodean y, presuntamente, gobiernan no deben estar para nada de acuerdo con esta sorprendente y osada afirmación pues se empeñan en traer a arquitectos buenos de verdad como Bofill o deslumbrantes estrellas como Rogers ninguneando el trabajo callado, alejado de fuegos de artificio y conocedor de las características de una zona tan peculiar y hostil – en todos los sentidos- como ésta que estos arquitectos cercanos pero no mediáticos desarrollan contra viento y marea.

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